Mi historia: por qué nació Alma Canina
Me llamo Carlo. Los perros han estado en mi vida desde que tengo memoria, pero Alma Canina no surgió solo de ese cariño, sino de un momento difícil y de todo lo que aprendí gracias a Loki.
Una vida entre perros
He vivido rodeado de perros desde niño. Durante los quince años que pasé en el Reino Unido me formé en adiestramiento, conducta canina y primeros auxilios, colaboré con protectoras y cuidé de los perros de amigos, vecinos y familia. Para mí era lo más natural del mundo.
Al mismo tiempo, fui construyendo mi carrera profesional. Tuve un negocio que funcionaba bien y me sentía en un buen momento. Pensaba que lo tenía todo bastante encarrilado.
Cuando todo se detuvo
Después de instalarme en España me diagnosticaron un cáncer. De repente, el trabajo, los planes y las prisas dejaron de importar. Solo quedaban los días de tratamiento, el cansancio y la incertidumbre.
Durante esos meses, Loki, mi perra Springador, no se separó de mí ni un solo día. La había entrenado como perra de terapia y de alerta médica, pero se convirtió en mucho más que eso. Me sacaba a la calle cuando no tenía fuerzas, me daba una rutina cuando todo era caos y me hacía compañía en silencio cuando no había nada que decir.

Lo que aprendí con Loki
Entendí de verdad algo que llevaba años viendo en otras familias: un perro equilibrado y bien acompañado puede sostenerte en los peores momentos. Y también ocurre al revés. Cuando una familia pasa por una enfermedad, una separación, un cambio de trabajo o una mudanza, su perro lo nota y a veces necesita ayuda.
Yo tuve ese apoyo. Y sentí que tenía que devolverlo.
Por qué existe Alma Canina
Alma Canina es mi manera de acompañar a otros dueños y familias, sobre todo a quienes están pasando por una etapa complicada. Puede ser enseñar a un perro a pasear tranquilo para que salir de casa no se convierta en una batalla, cuidarlo unos días mientras su familia lo necesita o, simplemente, escuchar y buscar juntos lo que mejor le va a ese perro.
Siempre trabajo desde el respeto, sin castigos, y teniendo en cuenta la raza, el carácter y la historia de cada perro. Los collares y correas que hago a mano en mi taller del Barri Vell nacen de la misma idea: piezas cuidadas, hechas para durar y para acompañar.
Si estás pasando por un momento difícil
Si tu perro necesita ayuda y tú no llegas a todo, escríbeme. Hablamos sin compromiso y vemos cómo puedo echarte una mano.
ALMA CANINA
